Entrevista a Carme Sánchez

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La escuela debería impartir la "educación afectivo-sexual como una asignatura obligatoria"

carme sanchezCarme Sánchez es psicóloga clínica y sexóloga. Además es codirectora del Institut de Sexologia de Barcelona. Ejerce de terapeuta, asesora a empresas y colabora en medios de comunicación como Catalunya Ràdio, Radio 4 o Televisió de Catalunya, entre otros. Por otro lado, está vinculada a diferentes ONG’s y asociaciones profesionales. Además de su ocupación profesional propiamente dicha, Carme Sánchez es una reconocida activista y divulgadora de la salud, la igualdad y los Derechos Humanos, como se desprende de cualquiera de las charlas o actividades en las que participa.

Esta entrevista forma parte del nuevo libro de Rubén Castro, “Desmontando la violencia de género”, que puede descargarse gratuitamente haciendo click aquí

 

PREGUNTA: Se suele decir que vamos avanzando, pero un 30% de las jóvenes se han sentido controladas por su pareja en más de una ocasión, y un 22% insultadas o ridiculizadas. Así mismo, el arquetipo de hombres sin sentimientos, depredadores sexuales y agresivos se muestra aún como el ideal de masculinidad.

A la vista de esa realidad, algo falla en la manera en cómo nos relacionamos. Ante estas situaciones ¿la educación sexual y afectiva podría ser una solución? ¿Quiénes deben dirigir ese proceso?

RESPUESTA: Sería más drástica, yo no diría “podría ser” sino “es” la solución. La UNESCO en “Las orientaciones técnicas internacionales sobre educación en sexualidad” basa su documento en diferentes premisas y una de ellas es literalmente: “No es posible entender la sexualidad sin referencia al género”. Es decir, todo aquello relacionado con la inequidad de género, violencia de género,… Otro de los pilares fundamentales es la educación emocional de chicos y chicas basada en las relaciones igualitarias y la aceptación de la diversidad.

El proceso comienza desde el nacimiento de la persona y por lo tanto en sus inicios corresponde a la familia, pero después debería ser la escuela la que impartiera educación afectivo-sexual como una asignatura obligatoria, incluida en el currículum y de una manera interdisciplinar. Está claro que desde una posición relativista y plural, rigor científico y actitudes democráticas, tolerantes y abiertas.
Hay buenos ejemplos para copiar, como el sueco que tiene la tiene incluida como asignatura en el currículo escolar desde 1955; no hace falta inventar nada…

“Es posible formarse como padres y madres en estos temas [sexualidad] igual que en alimentación o primeros auxilios”

P: Hablar de sexo, sentimientos y relaciones afectivas sigue siendo tabú en muchas familias, ¿Qué recomendarías?

R: Está claro que el déficit de información y educación sexual y afectiva que arrastramos sigue pasando factura en el ámbito familiar, pero también en el profesional (sanitarios, formadores, …). Pero es posible formarse como padres y madres en estos temas igual que en alimentación o primeros auxilios, por poner dos ejemplos. Y sobre todo preguntar a los profesionales de la educación, sanitarios, sociales,… siempre que se tengan dudas sobre cómo abordar una determinada situación o etapa del hijo o hija, como se hace sobre otro tema.

Carme Sánchez recomienda el modelo sueco en cuanto a la educación afectivo-sexual, que la incluye “como asignatura en el currículo escolar desde 1955”

P: La televisión, el cine o las revistas transmiten modelos de sexualidad, de relaciones afectivas,… ¿En qué medida pueden influir socialmente?

R: Influyen mucho más de lo debido porque los adolescentes y jóvenes no han sido educados en aspectos afectivo-sexuales fundamentales: en las relaciones igualitarias y el respeto a la diferencia y a la pluralidad,… y no pueden ser críticos ante modelos patriarcales y abusivos.

P: Hay una cierta inquietud ante el aumento de situaciones abusivas a través de las redes sociales (difundir imágenes u otros contenidos de tipo sexual sin permiso, acosar, ridiculizar, etc.) ¿Qué podemos hacer ante esa realidad?

R: Es simplemente otro canal diferente pero la “receta” es la misma: educar para prevenir. Se plantean los problemas cuando ya están ocurriendo y se crea alarma, cuando lo importante es establecer programas insertados en el currículum para hacer de los chicos y chicas personas capaces de disfrutar de su sexualidad y de sus relaciones de manera segura y satisfactoria, responsabilizándose de su propia salud sexual y bienestar, y la de otras personas.

Si te ha gustado esta entrevista puedes conocer más en el nuevo libro de Rubén Castro, “Desmontando la violencia de género”, que puede descargarse gratuitamente haciendo click aquí

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