Mejor prevenir que curar

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Artículo publicado en la revista SABmés del mes de diciembre de 2014

Acabándose el año, alrededor del mes de noviembre, algunos medios de comunicación e instituciones ponen un foco de atención a aquello que llamamos violencia hacia las mujeres. Aún faltando más datos, menos amarillismo y más cobertura, el aumento de las noticias y actividades dedicadas a acabar con la violencia de género siempre será un hecho un positivo.

Sin embargo cabe preguntarse si estamos haciendo todo lo posible: Si solamente nos centramos en el dato de las mujeres asesinadas cada año (dato alarmante de por sí) pero dejamos de lado las más de 600.000 mujeres que sufren todo tipo de maltratos a manos de su pareja cada día, estaremos centrando nuestra acción al final del camino.

¿No deberíamos dirigirnos directamente hacia el inicio de la socialización de mujeres y hombres, para desechar aquello que fundamenta la violencia machista?

En unos años en los que el Gobierno elimina Educación para la Ciudadanía porque trataba un tema “polémico” y comunidades autónomas como Catalunya reducen recursos y acciones, tan solo los Ayuntamientos y son tan solo las iniciativas de entidades, profesorado y familias permiten hacer algo por una educación en igualdad. Pero esa voluntariedad es precisamente el principal inconveniente que tenemos: hasta que todas las administraciones no se pongan en marcha para cumplir los preceptos referidos a educación, medios de comunicación, recursos o formación a profesionales, el efecto de las Leyes de igualdad seguirán siendo inferior al que sería posible.

Precisamente durante el pasado mes de noviembre, y en el marco de las actividades organizadas por el Ajuntament de Sant Andreu de la Barca Pamela Palenciano hizo su monólogo “No solo duelen los golpes”, una obra que si bien tiene una interpretación magnífica, lo que realmente la hace brillar es su realismo certero: es la explicación en clave de humor y con ironía de una situación de maltrato que durante años sufrió Pamela a manos de su pareja. Los estereotipos que aún dan por válidos el control, el aislamiento o la ridiculización en las relaciones interpersonales junto a mitos como el del amor romántico fueron los pretextos para que ella siguiera en aquella situación, para que prácticamente nadie le ayudara.

“Si nos unimos podemos evitar desde un primer momento tanto sufrimiento”

Años después su valor y coraje le acompañan para llevar esa historia a jóvenes de todo el mundo, para que ni ellas admitan jamás ningún tipo de violencia, y evidentemente para que ellos tampoco la ejerzan.

En nuestra ciudad, la propia gente joven que asistió a su monólogo dio buenas muestras de agradecimiento, pues el ejemplo de mujeres como ella, supervivientes a la violencia de género, nos hace ver que hay salida, que si nos unimos podemos evitar desde un primer momento tanto sufrimiento. Y también que a la práctica, si no hacemos nada, estamos dando carta blanca a la desigualdad.

Rubén Castro Torres.

Experto en Violencia de Género por la UNED.

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